La apertura de la primera fase de Playa Miramar, en Puerto Colombia, suma un nuevo tramo al intento de la Gobernación del Atlántico de convertir el litoral en algo más ordenado y aprovechable. La intervención zonas gastronómicas, espacios de estancia, iluminación, parqueaderos y un skate park, además de áreas pensadas para surf y otras actividades frente al mar. La zona deportiva se habilita de forma gradual; la gastronómica ya comienza a operar. El proyecto se articula con el Malecón del Mar y con otros puntos del municipio, en lo que la administración presenta como parte de un corredor turístico.
Eduardo Verano ha repetido que el departamento debe recuperar y ordenar su costa para generar empleo y actividad económica local en lugar de dejarla a la improvisación estacional. Miramar encaja en esa lógica: no se trata solo de “abrir una playa”, sino de definir usos, incorporar infraestructura básica y mezclar públicos (familias, jóvenes que practican skate o deportes de playa, visitantes de fin de semana). Que haya un skate park no es un adorno; responde a una demanda que ya se expresa en otros escenarios urbanos de la región y que puede retener a un segmento que de otro modo se va a otra ciudad o simplemente no encuentra dónde practicar.
La ejecución es liderada por el funcionario Jorge Ávila, quien ha manejado temas de proyectos urbanos y espacio público en la Gobernación. Su presencia no es nueva: ya participó en gestiones durante el periodo de Elsa Noguera y ha seguido vinculado a la recuperación de plazas, parques y playas bajo Verano. Esa continuidad permite que proyectos como Miramar no partan completamente de cero. La decisión de priorizar el ordenamiento costero, de invertir en infraestructura de acceso y de integrar deporte y gastronomía en el litoral es una apuesta de la administración departamental.
El riesgo de este tipo de obras es conocido. Ordenar una playa requiere mantenimiento, control de accesos, gestión comercial que no desplace a los locales y una operación que no se deteriore a los pocos meses. Miramar se entrega en fases y todavía falta ver cómo se sostiene la zona deportiva, cómo responden los emprendimientos y si el número de visitantes justifica la inversión sin saturar el lugar. Verano ha apostado por una visión de turismo de sol y playa más formalizada —con playas ordenadas, muelles y espacios deportivos— frente al modelo informal que ha predominado en el Atlántico. Que se materialice o no depende menos del anuncio de apertura y más de si los espacios se usan, se cuidan y generan actividad real para Puerto Colombia y los municipios vecinos.
En un departamento donde el turismo costero ha sido históricamente desordenado, intervenciones como la de Miramar muestran una dirección clara: profesionalizar la oferta en lugar de improvisarla cada temporada. El resultado se verá en los próximos meses, cuando deje de ser un proyecto en entrega y se convierta en un lugar al que la gente vuelve.
Economía
Miramar y la apuesta de Verano por un turismo costero que se ordene
El comportamiento de la comunidad debe ser cívico.