Por primera vez desde que existe la Policía Metropolitana de Barranquilla, una mujer asume su comandancia. La brigadier general Sandra Liliana Rodríguez Castro tomó posesión en una ceremonia en el Malecón del Río y, con ello, la ciudad abre un capítulo que va más allá del simbolismo. Su llegada coincide con un momento en el que la seguridad sigue siendo una de las principales demandas de los barranquilleros, y el cargo exige resultados concretos más que discursos.
Rodríguez Castro llega con más de 30 años de trayectoria en la institución. Es profesional en Criminalística, especialista en Seguridad y magíster en Criminología y Victimología. Antes de Barranquilla ya había roto techos: fue la primera mujer comandante de la Policía Metropolitana de Ibagué y la primera en dirigir el Departamento de Policía del Valle del Cauca. También comandó el servicio de transporte masivo en Bogotá y ocupó cargos de planeación y dirección operativa. Su hoja de vida registra decenas de condecoraciones. No es una designación de cuota; es el resultado de una carrera construida en el terreno.
El alcalde Alejandro Char calificó el nombramiento como un hecho histórico y reiteró el respaldo del Distrito: estaciones, CAI, motos, cámaras y tecnología. A cambio, la ciudad espera lo que siempre ha pedido a sus comandantes: presencia en las calles, inteligencia efectiva y contundencia contra las estructuras que generan homicidios, extorsión, microtráfico y hurto. La propia general ha señalado esas como sus prioridades, junto con el fortalecimiento de la investigación criminal y la articulación con las autoridades locales y la comunidad.
Que sea la primera mujer en el cargo no reduce la exigencia; la eleva. En una institución históricamente masculina, su desempeño será observado con lupa. El mérito de romper una barrera de 18 años en la Metropolitana de Barranquilla se mide, al final, en indicadores: menos violencia, más capturas de cabecillas y mayor confianza ciudadana. Ya en los primeros días de su gestión se reportaron resultados operativos, como la captura de un señalado integrante de Los Costeños vinculado a acciones recientes en la ciudad y Soledad. Es un comienzo, no un balance.
Barranquilla necesita una policía cercana, profesional y capaz de anticiparse al delito. Que la comandancia la ocupe por primera vez una mujer con trayectoria operativa y formación especializada es una señal de modernización institucional. Pero el verdadero legado de Sandra Liliana Rodríguez Castro no se escribirá en el protocolo de la posesión, sino en la capacidad de convertir esa novedad en una mejora tangible de la seguridad cotidiana. La ciudad le ha dado la bienvenida histórica; ahora le corresponde a ella demostrar, con resultados, que el liderazgo no tiene género cuando se trata de proteger a los ciudadanos.
Barranquilla
La primera mujer al mando de la Policía en Barranquilla
Barranquilla quiere más segutidad.